1
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién podría yo temer? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿quién podría infundirme miedo? 2
Mis malvados enemigos me ponen en aprietos; se juntan y hacen planes de acabar conmigo, pero son ellos los que tropiezan y caen. 3
Aunque un ejército acampe contra mí, 4
en que una cosa le he pedido al Señor, 5
Cuando vengan los días malos, 6
Ante los enemigos que me rodean 7
Señor, escúchame cuando a ti me dirija; ¡ten compasión de mí, y respóndeme! 8
A mi corazón le pides buscar tu rostro, 9
Tú eres mi Dios y salvador; ¡No escondas de mí tu rostro! No apartes con enojo a este siervo tuyo, pues siempre has sido mi ayuda. ¡No me dejes ni me desampares! 10
Podrían mi padre y mi madre abandonarme, 11
Por causa de mis adversarios, 12
Testigos falsos y violentos se levantan contra mí; ¡no permitas que hagan conmigo lo que quieran! 13
¡Yo estoy seguro, Señor, de que he de ver 14
¡Espera en el Señor!
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