1
¡Concédele, oh Dios, al rey juzgar como tú, 2
¡Concédele juzgar a tu pueblo con justicia, 3
¡Que los montes brinden paz al pueblo, 4
Así el rey juzgará a los afligidos del pueblo, 5
Tu pueblo te temerá de generación en generación 6
Que sea el rey como la lluvia que cae sobre la hierba, 7
Que haya en sus días justicia y mucha paz, 8
Que su dominio se extienda de mar a mar, 9
Que ante él se rindan los habitantes del desierto, 10
Que los reyes de Tarsis y de las costas le paguen tributo, 11
Que todos los reyes se inclinen en su presencia, 12
Que salve el rey al pobre que le pida ayuda, 13
Que se compadezca del pobre y del menesteroso, 14
Que los salve del engaño y de la violencia, 15
¡Que viva el rey! ¡Que reciba el oro de Sabá! 16
¡Que sea en las cumbres de los montes 17
¡Que su nombre sea siempre recordado! 18
¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel! 19
¡Bendito sea por siempre su glorioso nombre! 20
Aquí terminan las oraciones de David hijo de Yesé.
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