5
Entonces lo llevó afuera, y allí le dijo: «Fíjate ahora en los cielos, y cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia!» 6
Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia. 7
El Señor también le dijo: «Yo soy el Señor. Yo te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra como herencia.» 8
Y Abrán respondió: «Señor, mi Señor, ¿y cómo sabré que la he de heredar?» 9
El Señor le dijo: «Tráeme una becerra, una cabra y un carnero, todos de tres años. Tráeme también una tórtola y un palomino.» 10
Abrán tomó todos estos animales, y los partió por la mitad, y puso las mitades una frente a la otra; pero no partió las aves. 11
Bajaban las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abrán las ahuyentaba, 12
pero al caer el sol el sueño venció a Abrán, y le sobrevino el temor de una gran oscuridad. 13
Entonces el Señor le dijo: «Debes saber que tu descendencia habitará en una tierra extraña, y que allí será esclava y la oprimirán durante cuatrocientos años. 14
Pero también yo juzgaré a la nación a la cual servirán, y después de eso ellos saldrán de allí con grandes riquezas. 15
Y tú te reunirás en paz con tus padres, y serás sepultado en buena vejez.
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