Sra. Emily C. Marszalek
(Idaho, EE. UU.)
El Señor es mi fuerza y mi canción; ¡él es mi salvación! Él es mi Dios y lo alabaré; es el Dios de mi padre y lo enalteceré. - Éxodo 15:2 (NVI)
Fueron unos meses difíciles. Los problemas de salud me habían dejado una fatiga persistente. La falta de personal y responsabilidades extra en mi empleo me causaban un estrés constante.
Una mañana, después de otra noche sin dormir, me desperté con un dolor de cabeza punzante y malestar en el estómago. Me había preparado para lo que sabía que iba a ser un día difícil. Mientras conducía hacia el trabajo, musité la única oración que pude: «Señor, no puedo enfrentar este día sola. Ayúdame. Te necesito». Si bien ni mi dolor de cabeza ni mis nauseas desaparecieron, sentí que me inundaba una ola de paz.
Sobreviví al día laboral a pesar de no sentirme bien. Gracias a la fortaleza y a la gracia de Dios mi labor fue productiva. Esa noche, regresando a mi hogar, mi oración desesperada fue reemplazada por una de gratitud: «Pude completar el día gracias a ti Señor. Gracias por darme fuerzas».
No estamos destinados a funcionar solo con nuestras propias fuerzas, cuando intentamos hacer las cosas por nosotros mismos, terminamos sobrecargados y exhaustos. Nuestra fortaleza viene de Dios, quien nos da todo lo que necesitamos para resistir.
Gracias al apoyo de los donantes, cualquier persona puede leer la meditación de hoy sin iniciar sesión por hasta 7 días.
Considere apoyar nuestro ministerio. Su donación o suscripción de pago ayuda a garantizar que lectores de todo el mundo sigan recibiendo aliento espiritual a diario.
Compartir en redes sociales