Sr. Dominick «Nick» Intagliata
(Florida, EE. UU.)
En él tenemos la redención por medio de su sangre, el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia, la cual desbordó sobre nosotros... - Efesios 1:7-8 (RVC)
Igual que mucha gente, tiendo a preocuparme por la deuda que contraje con las tarjetas de crédito. Parece que más allá de qué gastos quisiese recortar, la deuda seguía creciendo. Recientemente reflexioné sobre qué milagroso sería si alguien apareciese e hiciera desaparecer lo que debía y dejase la cuenta en cero. Ahí fue que comprendí que eso fue lo que hizo Jesús con mis pecados.
Jesús nos enseña a orar pidiendo a Dios que perdone nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores (Ver Mateo 6:9-13). Y mediante el sacrificio de Jesús en la cruz y la fe en Él podemos acceder a ese perdón. Esa es una deuda mucho más grande que el monto de dinero que debo, y cuando pude ver cómo me ha bendecido el Señor, ya no me preocupo tanto.
Oro pidiendo la ayuda del Señor para poner bajo control mis problemas económicos y ser más generoso en lo que brindo a quienes tienen menos. Me concentraré en lo que Dios ha hecho por mi al perdonar mis pecados.
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