Sr. Jeremy K. Mullen
(Pensilvania, EE. UU.)
Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es miembro de ese cuerpo. - 1ª a los Corintios 12:27 (NVI)
Mientras estudiaba en la facultad, serví como consejero voluntario unas semanas cada verano en un campamento cristiano. Una de mis actividades favoritas incluía helado, una de mis comidas favoritas. Le pedíamos a los encargados de la cocina del campamento que nos ayudaran a preparar helado y nos facilitaban una antigua máquina para preparar helados y los ingredientes necesarios. Recuerdo haberles dicho a mis acampantes que cada ingrediente era importante para que el helado saliera bien.
Al igual que los ingredientes del helado, cada miembro de la iglesia es importante. Cada uno tiene una tarea de acuerdo a cómo utilicen sus dones espirituales y compartan su tiempo, talentos y recursos. La comunidad de creyentes es el cuerpo de Cristo, y cada miembro es importante, y tiene una función y propósito especial. Nunca debemos pensar que nosotros, u otros miembros del cuerpo, no son importantes considerando el don espiritual o ministerio que nosotros tenemos o no tenemos. Después de todo, «…Dios colocó cada miembro del cuerpo como mejor le pareció. Si todos ellos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Lo cierto es que hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo».
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