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30 de junio, 2025

A la manera de Dios

Rachel Gilmore   |   Leer Segundo libro de los Reyes 5:1-14

(Imagen por: Pixabay)
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Leccionario Semanal
30 De Junio A 6 De Julio De 2025
Resumen de la Escritura

Puedo tener muchos dones y fortalezas, pero orientarme no es uno de ellos. No sé cómo sobreviví antes de la llegada de Google Maps. Todos los días sigo la orientación ofrecida por esa pequeña aplicación porque sin ella estaría irremediablemente perdida. Las lecturas del leccionario para esta semana son un recordatorio de que fuimos creados para seguir, diariamente, el camino de Dios. Naamán buscó sanidad, pero solo pudo recibirla cuando fue obediente al camino de restauración de Dios. El salmista buscó ayuda y sanidad después del sufrimiento y la lucha, pero tuvo que esperar el camino de Dios para revertir la situación. En Gálatas, aprendemos sobre la causa y el efecto de seguir el camino de Dios, ya que aquellos que siembran al Espíritu cosechan un resultado diferente al de los que siembran para sí mismos. En Lucas, Jesús envía a los discípulos de dos en dos para ir por el camino de Dios, el camino de la paz, para provisión y sanidad. Que tomemos tiempo esta semana para evaluar nuestro camino de fe y ver si estamos viviendo la vida a nuestra manera o a la manera de Dios.

Preguntas para la reflexión

Lea 2 Reyes 5:1-14. ¿Cuándo ha llegado la sanidad a usted de maneras inesperadas?

Lea el Salmo 30. Piense en un momento en el que Dios convirtió su lamento en baile y de gracias.

Lea Gálatas 6:1-16. Cuando se siente fatigado de hacer el bien, ¿qué le ayuda a dar el siguiente paso correcto?

• Lea Lucas 10:1-11, 16-20. «La cosecha es mucha, pero los obreros son pocos». ¿A quién podría invitar para que le acompañe mientras comparte las buenas nuevas de la paz y el amor de Dios con las demás personas?

Responda pida su oración..

Segundo libro de los Reyes 5:1-14

1 Cierto general del ejército del rey de Siria, llamado Namán, era un hombre muy importante. Su señor lo tenía en alta estima porque, por medio de él, que era un guerrero muy valiente, el Señor había dado la victoria a Siria. Pero Namán era leproso. 2 Un día, una joven israelita que las bandas de sirios habían hecho cautiva y la habían puesto al servicio de la esposa de Namán, 3 le dijo a su señora: «Si mi señor acudiera al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.» 4 Cuando Namán fue a ver al rey de Siria, le contó lo que la joven israelita le había dicho a su esposa, 5 y el rey le dijo: «Pues ve a ver a ese profeta. Yo le enviaré cartas al rey de Israel.» Namán se puso en marcha, llevando consigo treinta mil monedas de plata, y seis mil monedas de oro, y diez mudas de vestidos. 6 También llevó consigo cartas para el rey de Israel, las cuales decían: «Cuando estas cartas lleguen a tus manos, por ellas sabrás que yo estoy enviándote a mi siervo Namán, para que lo sanes de su lepra.» 7 En cuanto el rey de Israel leyó las cartas, se rasgó las vestiduras y dijo: «¿Acaso soy Dios, capaz de dar la vida y de quitarla, para que éste me envíe un hombre para que lo sane de su lepra? Como pueden ver, sólo está buscando un pretexto para atacarme.» 8 Como Eliseo, el varón de Dios, se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras, mandó a decirle: «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? ¡Deja que venga a verme! ¡Así sabrá que en Israel hay profeta!» 9 Y Namán fue a ver a Eliseo, y al llegar a la puerta de su casa se detuvo, con sus caballos y con su carro de guerra. 10 Entonces Eliseo mandó un mensajero a que le dijera: «Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne volverá a ser como antes era, y quedarás limpio de tu lepra.» 11 Pero Namán se enojó y se fue, mientras decía: «¿Cómo? Yo pensaba que ese profeta saldría a verme, y que de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios, y luego alzaría la mano y tocaría la parte enferma, y me sanaría de la lepra. 12 ¿Acaso los ríos Abana y Farfar, de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿Y acaso no quedaré también limpio si me lavo en ellos?» 13 Pero sus criados se le acercaron y le dijeron: «¡Ay, señor! Si el profeta te hubiera mandado hacer algo más impresionante, ¿acaso no lo habrías hecho? ¡Pues con más razón si te ha dicho: “Lávate, y quedarás limpio!”» 14 Namán fue al Jordán y se zambulló siete veces, conforme a la palabra del varón de Dios, y al instante quedó limpio: Su piel se volvió tan suave como la de un niño.

El texto bíblico es tomado de La Santa Biblia versión Reina Valera Contemporánea ® (RVC) © Sociedades Bíblicas Unidas, 2009, 2011. Usado con permiso.

Naaman lo tenía todo, casi todo. Era un comandante militar exitoso que tenía esposa, sirvientes y el respeto del rey. Pero también sufría de lepra. Así que, cuando escuchó hablar de un profeta en Samaria que podría ayudarlo, habló con el rey y emprendió su viaje en busca de sanación....

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Dios, ayúdame a escuchar las voces que con frecuencia son silenciadas. Mantenme humilde, para que mi orgullo no impida mi camino hacia la sanación. Enséñame a dejar mi poder en la puerta y confiar en el tuyo. Amén.


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