Enfocarse en lo que importa
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad,… Más detalles
Stanley R. Copeland | Leer Salmos 80:1-2
Antes de leer el salmo completo, debemos centrarnos en su comienzo: «¡Despierta y ven a salvarnos con tu poder!». Es difícil leer este salmo de lamentación sin lamentar el estado de la iglesia, como un ser que asemeja la viña plantada por Dios, llena de esperanza, pero con las uvas...
Dios de poder y perdón, quiero sentir tu mano en mi hombro, porque solo tú puedes salvarnos. Que nunca me aleje de ti; dame vida al invocar tu nombre. Amén.
Compartir en redes sociales